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Alberto Fernández Prieto, presidente del grupo desarrollador del mismo nombre es al mismo tiempo uno de los principales referentes del Real Estate argentino. Con el foco de sus negocios puesto históricamente en los segmentos más acomodados de la sociedad, hoy se ve casi obligado a expandir sus fronteras pero bajando algunos escalones de la pirámide.
Sin embargo, entiende que ese objetivo no es algo simple de cumplir. “En la Argentina el acceso al crédito no es algo muy simple”, reflexiona el empresario.
–¿No le satisfacen las nuevas propuestas lanzadas por el Gobierno a través del Banco Nación?
–Me parecen que está bien que exista una intención por parte del Gobierno de motorizar los créditos hipotecarios, aunque no creo que todavía estén dadas las cosas como para pensar que se encontró la solución; esas líneas son mejorables. De todos modos, está claro que siempre es mejor que aparezcan líneas de este tipo porque al menos empujan el mercado.
–Desde el sector privado hace ya un par de años que se intenta promover líneas más flexibles. ¿No hay avances en este sentido?
–Nosotros mantenemos reuniones con distintos bancos para acercar propuestas y algunos se muestran interesados; lo que no quiere decir que estemos cerca de lograrlo. Lo que sí cambió recientemente es que estas negociaciones siempre las hicimos por nuestra cuenta o a través de la Cámara de Desarrolladores Urbanos (CEDU). En cambio, ahora también estamos trabajando desde la Cámara Argentina de la Construcción, algo que antes no ocurría.
–¿En qué línea se mueven las propuestas?
–En primer lugar hay que tener en cuenta que en la Argentina existe un déficit de vivienda de casi tres millones de viviendas; es un número demasiado grande. Nuestro objetivo son los sectores que hoy no tienen acceso a los préstamos hipotecarios. Es por esto que pensamos en créditos con un plazo de devolución de entre 15 y 20 años, de modo de amortiguar el costo. Hasta allí tiene similitudes con la propuesta del Gobierno. Según los estudios que realizamos, en cambio, la tasa, en pesos, no debería estar por encima del 12% anual, y no debería variar durante el lapso fijado (la del Nación es fija del 12,75%, aunque sólo por los primeros tres años). Además, nuestro objetivo de máxima es que se financie el 100% de la inversión; si no se puede, el objetivo de mínima será conseguir el 80%.
–¿Cómo se resolvería el tema de la calificación al crédito, de hecho hoy es el obstáculo más serio para los interesados?
–Apuntamos a grupos familiares con ingresos de entre $ 6.000 y $ 10.000 al mes. Según nuestros cálculos, el 30% de ese monto lo podrían destinar al pago de las cuotas.
– ¿Este interés se debe estrictamente a que consideran que el segmento de clase alta está agotado como negocio?
–Hay que separar las cosas. La construcción para nosotros es un negocio, y debemos encontrar la forma de abrir nuestras posibilidades de inversión. Sin embargo, al mismo tiempo estamos obligados a buscar alternativas para que la gente que hoy no tiene un hogar propio lo tenga.
–¿El sector no puede lanzar líneas propias de financiamiento?
–No, es es imposible para nosotros. Ese trabajo lo deben hacer los bancos.
–¿Hay tierras para levantar desarrollos para la clase media?
–Si, muchas. El ferrocarril, por ejemplo, tiene en su poder muchas tierras en desuso. Si las licita, desde ya que estaríamos interesados.
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